martes, 4 de septiembre de 2018

EL PATRIÓTA RIOJANO. EL PRIMER PERIÓDICO CONTEMPORANEO DE LA RIOJA (1822- ¿1823?).

En el siglo XVIII conforme a los ideales de la ilustración comienzan a aparecer los primeros periódicos. En España el gran salto se da en el siglo XIX con la constitución de 1812 que posibilita la libertad de prensa. Es en este momento cuando comienzan a aparecer gran variedad de peródicos en el país. El regreso al trono de Fernando VII vuelve a limitar estas libertades que regresarán nuevamente durante el Trienio Liberal (1820-1823). Es este peródo histórico en el cual aparece el noticiario "El Patrióta Riojano" que constituye el primer periódico de la región conocido hasta hoy.

En la actualidad solo se conservan nueve ejemplares del mismo, estando fechado el primero de ellos el 21 de octubre de 1822 y el último el 2 de abril de 1823. Aunque se sospecha que este pueda ser uno de los últimos, ya que esta próximo a la fecha de entrada en la Península del ejército francés del Duque de Angulema el 7 de abril con el retorno al absolutismo.

Para saber más: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=4885694

lunes, 3 de septiembre de 2018

MARTÍN ZURBANO, EL RIOJANO CONVERTIDO EN MITO POPULAR Y MARTIR DEL LIBERALISMO.

Martín Zurbano fue un militar de ideología liberal progresista, que si bien tenía una larga carrera en este ámbito solamente alcanzó la fama con su muerte por fusilamiento, tras liderar un levantamiento contra el gobierno moderado de Narváez. Este suceso lo convertiría en un mito del liberalismo sobre todo en su tierra de origen, La Rioja.

Nació en Varea el 29 de febrero de 1788 en el seno una familia dedicada a las labores agrarias. Si bien esta fue la ocupación de nuestro protagonista que simultaneaba con actividades de contrabando, también fue un destacado militar en varias contiendas. Participó en la guerra de la independencia contra los franceses dentro de una de las partidas de guerrillas que actuaban en La Rioja llamada La Comandada por Cuevillas, se alistó en las filas liberales del ejército dentro de la milicia nacional logroñesa durante el Trienio Liberal. Por su participación en la causa liberal fue encarcelado tras la invasión de los Cien mil hijos de san Luis y el retorno al absolutismo, pero su actividad militar más gloriosa fue en las guerras carlistas de isabelinos contra cristinos.

Tenía una ideología liberal afín a Espartero y durante su regencia participó junto a él en varias campañas militares, por lo que recibió numerosas condecoraciones.

Con el fin de la regencia de Espartero, el comienzo de la Década Moderada y la llegada a la presidencia del gobierno del General Narváez, Espartero tuvo que huir y exiliarse en Londres. Zurbano se vio obligado a estar rodando por diferentes lugares de la península incluido Portugal hasta que en 1843 se recluyó en su finca y solo salió en invierno para hacer un viaje a Francia y en noviembre de 1844 para liderar la revolución, sublevándose contra del gobierno moderado de Narváez.

La historia de esta sublevación, su última aventura, se acomoda a varias fases. El 11 de noviembre de 1844 está en Hormilla con unos cuantos fieles, el día 12 se le suman treinta milicianos de Ezcaray. La madrugada del 13 se pronuncia en Nájera a favor de la constitución de 1837 y desde la ciudad se retira a la sierra riojana en la que pasa la noche y al día siguiente marcha por los montes haciendo tiempo. El día 15 consciente del fracaso aconseja a sus acompañantes que se retiren. Se quedan solamente a su lado ocho: sus dos hijos, el cuñado, el secretario y cuatro íntimos. El día 17 se dividen en dos grupos. El día 21 eran apresados Juan Martínez y Joaquín Aguilar en Manjarrés y su hijo Benito y Juan Arandía en Varea, fusilados el día 26 en Logroño. La mañana del 30 sufrían la misma pena su hijo Feliciano, Baltanás y Paco Hervías que se habían entregado en San Millán de la Cogolla. Finalmente el 20 de enero de 1845 son capturados Cayo Muro y Zurbano en las proximidades de Ortigosa. EL primero murió en un intento de fuga y su cadáver llegó a Logroño a lomos de un mulo junto a Zurbano. El 21 Don Martín Zurbano fue fusilado en las tapias del convento de Valbuena en la capital de La Rioja. Sin embargo el recuerdo de Zurbano subsistiría después de su fallecimiento al consagrarle como un mito del liberalismo y uno de los mártires de la libertad.

En 1854 termina la Década Moderada y comienza el Bienio Progresista tras una revolución contra el gobierno moderado instalada en Zaragoza que llamo a la puerta de Espartero para ofrecerle el liderazgo. Durante el bienio Espartero abandonó su casa para sentarse como Presidente del Consejo de Ministros en Madrid. Dice así: “Riojanos me separo de Logroño mi pueblo adoptivo porque la patria y su libertad reclaman mi presencia en la invicta Zaragoza. Me llevo el grato recuerdo de siete años en el que he sido vuestro conciudadano. Un solo encargo os dejo: obedeced a la patriota junta que ha sido instalada este día, respetad sus disposiciones y conservad el orden, garantía segura de triunfo.”

 A pesar de su muerte Zurbano sobreviviría convertido en un mito.




(En la foto un retrato de Zurbano y los restos del convento de Valbuena en la actualidad, lugar donde fue fusilado)

Para los que quieran saber más: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=61462

LA TRAGEDIA DE TORREMONTALBO. EL ACCIDENTE FERROVIARIO QUE DESPERTÓ LA SOLIDARIDAD DE CENICERO.


Imagínense un día cualquiera de 1903, recién estrenado el siglo XX. Una estación de ferrocarril en Bilbao a rebosar  de gente diversa y un bullicio enorme. Todos ellos esperan al convoy con destino a Castejón. Esposas,  padres, amigos y familiares se despiden de los viajeros pañuelo al viento. La locomotora de vapor y carbón lanza el tradicional pitido y se pone en marcha.  Tras un largo trayecto realiza con retraso su primera parada en Miranda de Ebro, donde bajan algunos viajeros y suben otros. Asimismo se engancha una segunda locomotora que le da más potencia y velocidad al tren. El revisor ataviado de uniforme al estilo de antaño, continua con su trabajo desplazándose de vagón a vagón atento a la presencia de polizones, algo frecuente en la época y  especialmente  practicado por las clases humildes. Después de la escala, continúa el viaje. San Felices, Haro, Briones, un espectacular paisaje riojano de viñedos se abre paso. La próxima localidad es Torremontalbo. Desde lejos ya se ve la noble torre de los Manso de Zúñiga donde residen los condes de Hervías. Muy cerca de allí, en la localidad de Cenicero, el reloj de la iglesia marca las tres de la tarde. El convoy en su marcha se aproxima a cruzar el puente de madera y hierro que salva el Najerilla, paralelo al que en su día mandara construir la sociedad riojana de amigos del país. Esta estructura termina en curva con pendiente descendente, así que el maquinista se ve obligado a tomarla con especial cuidado. De pronto, el cuarto vagón pierde el equilibrio y se cae sobre la barandilla del puente, posteriormente la locomotora descarrila. Finalmente el tren se detiene con el cuarto vagón que sigue apoyado sobre la barandilla. Esta empieza a resquebrajarse, lo que nota una atenta madre dentro del mismo que trata de salvar a sus hijos sacándolos por la ventanilla. La barandilla se rompe del todo y el vagón cae al Najerilla arrastrando consigo al resto del tren. De esta manera ocurría una de las mayores tragedias ferroviarias vividas en España, que se saldará  con 44 muertos  y más de  80 heridos. 


Una oleada de solidaridad recorrió la zona. El guarda de campo del Conde de Hervías que presenció el suceso fue a avisarle. Este acudió con algunos colonos y pronto empezaron las tareas de auxilio. Después envió un mensaje a Cenicero y San Asencio para buscar más ayuda. Cuando el mensaje llegó al alcalde de Cenicero, Francisco Montejo, convocó a toda la ciudad en rescate de las víctimas. Las campanas tocaron y el pueblo quedó vacío. La hija de los Manso de Zúñiga no dudó en acudir al lugar del suceso en auxilio de las heridos, llegando incluso a despojarse de sus enaguas para utilizarlas como vendas. La  mujer del caminero, Baltasara Alonso, realizaba continuos viajes a una fuente vecina para llevar agua a los accidentados. El conde repartió hachas y martillos para liberar del  amasijo de hierro a los que allí se encontraban. Algunos metían cañas entre los escombros para dar de beber a través de ellas a las personas atrapadas. Manuel Castor Aguirre, un Guardia Civil, acudió a rescatar a las victimas después de haber recorrido más de 30 km a píe. Trabajó toda la noche y toda la madrugada, de manera que ya sin fuerzas falleció al día siguiente. Sin embargo no todo fueron buenas acciones, algunas personas aprovecharon para robar en los equipajes y saquear a los muertos.  En solo dos horas se consiguieron rescatar a todas las víctimas. No obstante la incertidumbre de que quedaban más viajeros sepultados hizo continuar las tareas de búsqueda. Cuando el alcalde de Logroño Francisco Paula Marín se enteró de lo ocurrido, pidió ayuda al ejército y mandó a Torremontalbo tres ingenieros zapadores y médicos. La ayuda no llegó hasta media noche. La compañía de ferrocarriles hizo lo mismo poniendo en marcha un tren de socorro que no llegó hasta el día siguiente.


Los heridos y cadáveres fueron trasladados a Cenicero, la mayoría de estos últimos acabaron siendo enterrados en una fosa común. Ante la falta de camas en el hospital local, se habilitaron para esa función la escuela del pueblo y varias casas particulares. Los cenicerenses aportaron ropa, mantas y todo lo que pudieran necesitar los heridos. La tarea de cuidar a los enfermos recayó en las mujeres de la localidad, que se esmeraron en hacerlo lo mejor posible. Algunos vecinos se ofrecieron a acoger en sus casas a familiares de los accidentados que llegaban al pueblo. Dos hermanos de 4 años y 6 meses que se habían sobrevivido gracias a que su madre los arrojara por la ventana del vagón antes de la caída  del  mismo, fueron acogidos  por el médico del pueblo Emilio Casas y  por el obrero Domingo Tricio, cuya mujer le amamantó hasta que llegó a recoger a los niños su abuelo.



La prensa nacional e internacional se hizo eco del accidente. Periódicos como LA RIOJA, el ABC, el País, el Liberal de Madrid etc… dieron cuenta de ello. A la hija de los Manso de Zúñiga se le dio un protagonismo especial, debido a que en la época todavía sobrevivían de alguna manera los estamentos medievales, siendo portada en la prensa de sociedad.




La casa real envió a La Rioja al coronel Ripollés que elaboró un informe sobre lo sucedido, el cual impresionó al rey Alfonso XIII. Finalmente el monarca el 19 de enero de 1904 concedió a Cenicero el título de cuidad en agradecimiento por la solidaridad de sus habitantes. Algunos tildaron esta medida política de insuficiente, argumentando que además del título de ciudad habrían hecho falta medidas para que la localidad fuera más prospera.

Llegado el momento de pedir responsabilidades, comenzó en agosto de 1903 un proceso judicial que concluyo tres años después, en mayo de 1906. Se acusó a 7 empleados de la compañía de ferrocarriles Norte de ser responsables de la catástrofe. Se alegó el mal estado del puente, algo que ya llevaba denunciando desde hace tiempo el conde de Hervías, así como el hecho innecesario de que engancharan una segunda locomotora al tren. Sin embargo, la compañía dio una cuantiosa suma de dinero a unos cuantos heridos, lo cual posibilitó que muchos de ellos cambiaran su declaración en el juicio, quedando finalmente los siete empleados y la compañía indemnes.

(En las fotos varias escenas de la catástrofe y rescate, muchas de ellas recogidas por periódicos locales como el diario LA RIOJA y torre fuerte de los condes de Hervías)

lunes, 27 de agosto de 2018

EL ILUSTRADO RIOJANO JUAN ANTONIO LLORENTE Y SU DISERTACIÓN SOBRE LA EXTENSIÓN REAL DE LA RIOJA (1756- 1823)


Llorente por Goya
Juan Antonio Llorente es uno de los  principales protagonistas de la ilustración española. Fue un político, erudito y eclesiástico riojano. Nació el 30 de marzo de 1756 en Rincón de Soto, en el seno de una familia, como él mismo cuenta,“noble pero no rica”. Estudió gramática en Aldeanueva de Ebro y filosofía en el convento de religiosos de Tarazona, antes de marcharse a la universidad de Zaragoza en 1776, lugar donde estudiaría derecho y derecho canónico. Posteriormente sería nombrado doctor en esta disciplina por la universidad de Valencia. El 29 de mayo de 1779 fue nombrado sacerdote y en 1783 el obispo de Calahorra le otorga la categoría de promotor eclesiástico. En 1785 obtiene el puesto de comisario del Santo Oficio de Navarra en el tribunal de Logroño, después en 1789 obtendrá el puesto de Secretario General de la Inquisición en Corte y al año siguiente el de canónigo de la catedral de Calahorra, lo que le obligará a residir en esta ciudad.

 Formaba parte  de la élite intelectual española de la época y tenía amistad con el ministro Godoy. Asimismo escribió numerosas obras como por ejemplo “Noticias Históricas de las Tres Provincias Vascongadas”, “Discursos histórico-canónicos sobre los beneficios patrimoniales de las iglesias parroquiales del Obispado de Calahorra y la calzada” o “Monumento romano descubierto en Calahorra a 4 de marzo de 1788, con cuya ilustración se demuestra el uso del cómputo de la era española antes de la venida de los godos y aún del redentor”, en la cual se habla de una lápida romana encontrada en Calahorra perteneciente a un soldado de caballería  llamado Julio Longinos. Así como otra obra que ahora nos ocupa y titulada “Disertación Geográfica sobre La Rioja”. Fue miembro de la Sociedad Riojana de amigos del país. Murió el 7 de febrero de 1823.

La Disertación sobre cual deba ser la extensión de La Rioja:

 

Como ya hemos mencionado en otros artículos, la Sociedad Riojana de amigos del país fue fundada en Fuenmayor en 1790. Inicialmente sus integrantes eran solo 54 pueblos riojanos, la mayoría de
Lugar de Rincón donde estaba la casa de los Llorente
ellos de La Rioja Alta. Sin embargo, en sus mismas actas fundacionales ya se invita al resto de pueblos riojanos a pertenecer a ella.

Poco a poco van integrándose más y más localidades en la sociedad, de manera que empiezan a surgir conflictos entre ellas en cuanto a objetivos. Los pueblos  cosecheros de vino querían hacer un camino de Logroño a Gimileo, mientras que a los pueblos no cosecheros no les interesaba invertir dinero en esa ruta, urgiéndoles más que se comenzasen a arreglar los malos pasos que había en cada municipio.

Para poner solución a estas desavenencias, el rey dictamina el 22 de junio de 1801 la modificación organizativa de la institución riojana. Hasta ese momento la junta directiva de la sociedad estaba constituida  por un representante de cada municipio, pero ahora  en su lugar habría una junta de 20 miembros nombrados por el obispo de Calahorra Don Francisco- Mateo Aguiriano Gómez. Asimismo, también  manda ensanchar el ámbito de actuación de la sociedad a la totalidad de La Rioja, algo que como hemos visto ya se pretendía realizar desde un comienzo. Esto permite la entrada en ella de los pueblos de La Rioja Baja, los cuales tardaron en integrarse por problemas político-administrativos que más tarde explicaremos. Circunstancia que posibilita además la incorporación de nuestro protagonista, Juan Antonio Llorente, que  otorga a la sociedad un aire de prestigio intelectual. Pero hay un detalle importante en este aspecto y es que se agrandaba el ámbito de actuación específicamente a La Rioja comprendida en el mapa de Tomás López  de 1769.

El aspecto de que su ámbito estuviera circunscrito al mencionado mapa, supuso la crítica que sepamos de al menos dos personas: Antonio Norberto Fernández de Navarrete, hermano del ilustre Don Martín y del personaje que ahora nos incumbe, Juan Antonio Llorente. Ambos criticaban el mapa de Tomás López por no corresponderse bien a La Rioja verdadera, por tener algunas deficiencias, como unos límites más reducidos que los de La Rioja auténtica, habiéndose dejado localidades riojanas fuera sin que aparecieran dentro del mismo. Esta muy completo y elaborado en cuanto a La Rioja Alta se refiere, pero tiene grandes omisiones y defectos en lo que respeta a la Baja. El autor probablemente no estaría nunca en La Rioja, si no que se guiaba por informes lejanos. En su defensa hay que entender los métodos tan rudimentarios de la época y que no se disponía de ningún precedente, ya que es el primer mapa existente de la región. El propio Tomás López tampoco consideraba perfecto su trabajo ni mucho menos. Incluso 24 años después de su elaboración continuaba solicitando y recopilando información sobre pueblos riojanos. Además tenemos documentos de la época en los que los propios pueblos riojanos le resaltan algunos defectos a su obra.
Mapa de La Rioja de Tomás López (año 1769)

Este es pues el motivo por el cual Llorente  realiza su discurso titulado “Disertación geográfica para demostrar cual deba ser la extensión de La Rioja” que fue presentado en las juntas generales de la sociedad riojana celebradas en Logroño en 1805. El documento fue encontrado por el historiador Felipe Abad León en los archivos de los Fernández de Navarrete. En él intenta delimitar correctamente a La Rioja, para ello traza sus límites y concluye diciendo: “En estos cuatro límites está el nacimiento curso y fin de los siete ríos, cuyos orígenes y formación  distinguen eternamente a La Rioja de otras provincias españolas, sin que apenas quepa en la geografía otra mejor ni más claramente demarcada”. También Llorente intenta justificar las deficiencias del mapa diciendo que sin duda Tomás López se informó de “los comerciantes riojanos establecidos en Madrid, pues casi todos son de Tierra de Cameros”. Refiriéndose a que esta parte de La Rioja está muy bien realizada por tener informadores autóctonos en Madrid, sin embargo tiene deficiencias en cuanto a otras zonas. Posteriormente realiza un listado de pueblos riojanos que no aparecen integrados en el mapa, como Enciso,  Igea, Munilla, Zarzosa,  Cornago o Cervera del Río Alhama.

(En las fotos un retrato de Juan Antonio Llorente elaborado por Goya, el lugar en Rincón de Soto donde se situaba la casa de los Llorente, en la actualidad el ayuntamiento de esta localidad y el mapa de Tomás López de 1769 criticado por nuestro protagonista)

Para saber más sobre Juan Antonio Llorente: Los textos de Jesús Cáseda Teresa referentes a este ilustrado, algunos de ellos visibles en la base de datos Dialnet. 

Para saber más sobre su disertación: Los libros "La Rioja Provincia y Región de España" de Felipe Abad León, "La Diputación Provincial de La Rioja" de Francisco Bermejo y José Miguel Delgado Idarreta y "La Rioja Contemporanea" de Francisco Bermejo.


domingo, 26 de agosto de 2018

LOS SUCESOS DE ARNEDO DEL 5 DE ENERO DE 1932. UN CONFLICTO TRÁGICO EN EL MOVIMIENTO OBRERO.

Arnedo vivió en 5 de enero de 1932 un suceso trágico en el que murieron por balas de fusil 11 personas en el transcurso de una manifestación. Entre ellas un niño de cuatro años. Además resultaron heridas otras 30 y un guardia civil.

Fotografía tomada tras los sucesos de Arnedo
Este desastre se vio incubado por las elecciones municipales de 1931 que trajeron a España la segunda república. Cuando estas se sucedieron el patrón de la fábrica Calzados Muro, Felipe Muro, mando a sus obreros a quien debían votar, supeditando su permanencia en la fábrica a la condición de que lo hicieran por los monárquicos. Algunos empleados que querían ejercer con libertad el sufragio se opusieron, por lo que fueron despedidos y con ellos se solidarizaron otros cuantos más de trabajadores. Se solicitaron varios arbitrajes para encontrar una solución al conflicto, cuyos dictámenes Felipe Muro se negó a cumplir porque no le beneficiaban. Asimismo realizó numerosas triquiñuelas para retrasar el arreglo, como cambiar la titularidad de la fábrica o incluso utilizó a empleados leales para que mandaran escritos a la prensa provincial, en concreto al periódico conservador Diario de La Rioja, para que dieran una versión de los hechos favorable hacia su persona. Según cuenta el diputado socialista de entonces por La Rioja, el Sr. Sabrás, se jactaba de que antes cerraría la fábrica que admitir a los trabajadores.

El 5 de enero se declaró huelga general en Arnedo como un intento de resolver el conflicto y ese mismo día se anuncia la resolución del problema, no por decisión del Sr. Muro que seguía con su negativa, si no porque se había acordado emplear a los trabajadores despedidos en otras empresas arnedanas. En señal de triunfo se organiza una manifestación, que en su trayecto se dirige a la plaza de la república donde hay presentes un grupo de guardias civiles. Es en este momento cuando tiene lugar la tragedia.

Lo que sucedió exactamente a continuación es difícil de determinar ¿Quién dio el primer disparo? ¿Fueron los manifestantes los que dispararon contra la Guardia Civil y posteriormente estos respondieron o al contrario? Como es habitual existen diferentes versiones, como la del gobernador civil y la de los ciudadanos, plasmada esta última por el incombustible diario provincial LA RIOJA, con línea editorial entonces liberal. Las visiones parecen inclinarse porque fuera la Guardia Civil la primera en disparar y se sospecha que el único Guardia herido lo fuera por su propia arma.

Al día siguiente, el día 6, se convocó una huelga general en Arnedo y tuvo lugar el entierro de las víctimas. La comitiva del mismo iba precedida de agrupaciones obreras de La Rioja, Navarra y Aragón, diputados de centro e izquierda, autoridades riojanas y delegados del gobierno. Durante el sepelio se escuchó un “muera la Guardia Civil” que ocasionó alguna confusión con algunas carreras y sustos.

Como reacción a los hechos mencionados el día 7 se hizo una huelga general en toda La Rioja, que se llevó a cabo sin incidencias. El parón en Logroño fue total, cerrando todo tipo de negocios.
A raíz de estos incidentes la opinión pública se vio horrorizada y los sucesos de Arnedo conmovieron a toda España, a las cortes y al gobierno. Arnedo quedó como recuerdo de los ideólogos del movimiento obrero del momento.

Para saber más:https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=81576

(Fotografía tomada tras los sucesos de Arnedo en la plaza de Nuestra Señora de Vico)

sábado, 18 de agosto de 2018

LA ESCRITORA RIOJANA MARÍA LEJÁRRAGA Y LA VOZ DE LAS MUJERES. PARTE II:

(Continuamos con este tema que ya comenzamos anteriormente en otro apartado. Recomendamos a quien no lo haya hecho ya leer antes la primera parte del mismo titulada “La escritora riojana María Lejárraga y la voz de las mujeres. Parte I” y que podrá encontrar en nuestra página de divulgación de historia riojana aquí: LA ESCRITORA RIOJANA MARÍA LEJÁRRAGA Y LA VOZ DE LAS MUJERES. PARTE I: )

Retrato de María
En el año 1900 casada y viviendo en Madrid, María pasa a una nueva etapa de su vida como también lo hará la situación de la mujer en España. En esta época se comienza a debatir la cuestión del feminismo y los derechos de las mujeres, e incluso se llega a plantear reconocer el voto femenino a “las madres de familia, viudas o mayores de edad, a quienes corresponda el ejercicio de la patria potestad, debiendo emitir su voto por escrito o por medio de apoderado en la forma que los reglamentos lo determinen”. Una propuesta finalmente rechazada. Asimismo, una nueva reforma política permitió el acceso de la mujer al mercado laboral en ramas diferentes a la del magisterio, profesión esta tradicionalmente vinculada a la población femenina y de las pocas a las que podían acceder. La misma lleva pareja un aumento del acceso de la mujer a la enseñanza media, aunque no sin dificultades. Sin embargo, a pesar de esto, el fondo ideológico que existía entonces no había cambiado y el fin de la mujer para la sociedad de la época seguía siendo el matrimonio y la maternidad. Algunas féminas batallaron por ampliar sus derechos. Una de ellas fue nuestra protagonista, la cual prestó su voz y su escritura a la causa participando en conferencias y actos de propaganda sobre el tema. Además escribió varios libros como “Cartas a las mujeres de España” (1914), “Feminismo, feminidad y españolismo” (1917), y realizó numerosas colaboraciones en prensa, entre las que destaca la sección “La Mujer Moderna” en 1915 dentro de la publicación “Blanco y Negro”. También participó en la creación de algunas asociaciones feministas como la “Unión de Mujeres de España (UME)” en 1917 o el “Lyceum Club” en 1926 de carácter aconfesional y que supuso la crítica y el rechazo del sector católico español. Una muestra de esto la podemos ver en el Diario Carlista, en el cual se escribe que es un gravísimo peligro la existencia de este grupo por reunirse en el “¡..mujeres solas, libres de la presencia y de la autoridad del marido!” y que pretendía según ellos “acabar con la Religión corrompiendo a la mujer y apoderándose del niño”.

En 1920, Lejárraga participó en el “Congreso de la International Woman Suffrage Alliance”, de carácter feminista, representando a España y colaboró en la redacción de una carta sobre derechos femeninos.

En 1931, con el comienzo de la segunda república, María esperaba poner fin a las antiguas formas de hacer política tan poco favorecedoras para las mujeres. Se afilio al PSOE, partido con el que ya venía colaborando anteriormente por afinidad ideológica a través de la Agrupación Femenina Socialista de Madrid, participando en numerosos mítines. Una de las dificultades que encontró a la hora de intentar hacer efectivas sus reivindicaciones y hacer partícipe de ellas a otras mujeres fue el limitado bagaje cultural que tenía entonces el sector femenino de la población, el cual era consecuencia del veto educativo de género que entonces existía. Para solucionar el problema fundó una asociación llamada “Asociación Femenina de Cultura Cívica” en 1931 con objetivos educativos y que se declara ajena a cualquier partido político. No obstante, sí buscaba capacitarlas para que fueran ellas mismas las que eligieran su propia opción ideológica y política. Tuvo bastante éxito y seis meses después de su fundación contaba con seiscientas socias.
María con su secretaria

El 9 de octubre de 1933 Niceto Alcalá Zamora, presidente de la república, convocaba elecciones para el 19 de noviembre en primera vuelta y el 3 de diciembre para la segunda. El PSOE recomendó incluir en las candidaturas a mujeres, algo que sucedió en todas las circunscripciones electorales excepto en la de Madrid. Nuestra riojana se presentó para la de Granada y tras una trabajosa campaña electoral y una situación nada fácil, finalmente obtendrá su escaño desde el cual lucharía por los derechos femeninos.

Con el inicio de la guerra civil la riojana tuvo que exiliarse por Francia, México y Argentina. Al llegar el franquismo vio frustrado todo su empeño de mejorar la situación de la mujer en España, cuyos progresos en este ámbito para los que trabajó y lucho tanto fueron dilapidados en un brevísimo espacio de tiempo. Fue ignorada y olvidada. Finalmente murió en el exilio en Buenos Aires, poco antes de cumplir los cien años de edad en 1974. No deja de ser chocante que la sección femenina de la falange representara en 1936 “Canción de Cuna”, obra de nuestra protagonista, lo que demuestra hasta dónde puede llegar la ignorancia.

Actualmente cuenta con una calle en su nombre localizada en Logroño.

En nuestro artículo nos hemos centrado brevemente en la María activista, política y defensora de los derechos de las mujeres. Con ello no queremos desmerecer en ningún momento su talento como escritora, a la altura de las mejores plumas españolas. Una faceta de la riojana, que tendrá posiblemente otro apartado en nuestra página.

(En la foto un retrato de María de la O Lejárraga realizado por Julio Romero de Torres en 1928 y una foto suya con su secretaria)

EL FERROCARRIL LLEGA A LA RIOJA

Este documento de1857 da constancia de que se va a proceder a construir la primera línea de ferrocarril en La Rioja; dice así: "las corporaciones locales del señorío de Vizcaya, de asegurar la pronta construcción del ferrocarril que desde Bilbao debe atravesar el valle del Ebro por La Rioja......"

Lastima que el trazado actual de la región sea de ese siglo y a nuestros pocos trenes les adelanten los caracoles con el consecuente problema para la economía regional. Ya estamos en Haro que se ven las luces.

LA ESCRITORA RIOJANA MARÍA LEJÁRRAGA Y LA VOZ DE LAS MUJERES. PARTE I:

María de la O Lejárraga
María Lejárraga es una de las personalidades más destacadas del siglo XX, aunque sin embargo no ha recibido la merecida atención. Nacida en 1874 en San Millán de la Cogolla, fue una de las grandes escritoras de la época, además de política y destacada feminista, defensora de los derechos de las mujeres. Son años aquellos en los que el papel la mujer carecía de protagonismo y su función vital quedaba relegada a unas pocas actividades. No se esperaba de ellas en absoluto la dedicación política o artística.

Para hacernos una idea del pensamiento de entonces con el que tuvo que lidiar nuestra protagonista, revisemos la prensa de la época y ya que hablamos de La Rioja, echemos un vistazo al omnipresente diario LA RIOJA. En un artículo publicado en el verano de 1912, un varón, un tal Ferna, escribe aborreciendo lo que llaman “la mujer moderna”; dice así: “Pues bien; las tenemos políticas y de ocasión; que peroran en mitins; que matan toros; que conducen automóviles. Otras (la mayoría) no tienen más ocupación ni deberes que servir de figurines animados. Creo que estos no son los deberes de una mujer soltera y mucho menos casada” y concluye diciendo que ante tal tipo de mujer es mejor quedarse célibe o solterón. En otro artículo de la misma fecha una mujer que firma como “Una española” comenta: “Estad tranquilos, no os quitaremos puestos en política, no os impediremos manejar y gobernar el país (…) La mujer ha de ser ante todo y sobre todo madre y debe educarse para que instruya a sus hijos” y con estos argumentos arremete contra feministas, extranjeras y partidarias del sufragio femenino. En otros artículos se pueden leer felicitaciones a personalidades masculinas de La Rioja por haber tenido un hijo, pero a la madre no se la menciona en ningún momento, se la omite de forma constante. Con estos ejemplos nos podemos hacer una idea bastante aproximada del pensamiento de la época. La propia María Lejárraga pasa inadvertida en la prensa de su tierra y aparece en muy contadas ocasiones, a pesar de que se representaran obras suyas en los teatros regionales. Incluso en las fechas previas al comienzo de la guerra civil María llega a La Rioja para participar en mítines de izquierdas y se llega a escribir: “nos han dicho que es riojana de Zarratón”. 

También en el ámbito educativo la enseñanza media estaba vetada a las mujeres. Apenas seis pasaron entre 1842 y 1900 por el instituto de Logroño (actual instituto Sagasta) y no eran en absoluto bien vistas. La excepción era la escuela normal de maestras donde se formaban para ser “Maestras de Escuela” uno de los pocos trabajos a los que podían optar. Como es obvio, la tasa de analfabetismo, ya bastante alta de por si, lo era aún más en el sector femenino de la población.

María Lejárraga nació como hemos mencionado en San Millán de la Cogolla, “la aldehuela de La Rioja”, así la llamaba ella. La casualidad hizo que viniera al mundo en un lugar tan representativo para las letras españolas y aunque vivió allí poco tiempo, ella creía haber sido bautizada en la misma pila que Gonzalo de Berceo, con lo que quedó contagiada de la poesía. Además de la literatura, María se empapó del feminismo y el socialismo que llevaría en su ideario para siempre.
María con su marido

En 1895, a los 20 años, consigue el título de maestra y un trabajo en las escuelas municipales de Madrid. Edad esta a la que una mujer de su tiempo ya debía pensar en casarse. Lejárraga lo hizo cinco años más tarde con Gregorio Martínez Sierra, siete años menor que ella, algo muy poco habitual en la época. Así nuestra riojana comenzaría a escribir obras bajo el nombre de su marido, lo que sin duda provocaría que se tomaran más en serio sus trabajos en un mundo masculino.

(Continuará………)

Para ver la segunda parte del texto visitar nuestra página de divulgación histórica riojana en: LA ESCRITORA RIOJANA MARÍA LEJÁRRAGA Y LA VOZ DE LAS MUJERES. PARTE II:

(En la foto María Lejárraga y María Lejárraga con su marido Gregorio Martínez Sierra)

viernes, 17 de agosto de 2018

APUNTES HISTÓRICOS Y DOCUMENTALES DE LA RIOJA: EL COMPENDIO HISTORIAL DE LA RIOJA ( año 1701):

Portada original del libro
Hoy os traigo un libro de un valor documental incalculable, que cualquier riojano debería conocer. Se trata del Compendio historial de La Rioja de sus Santos y sus Santuarios del fraile del monasterio de Valvanera Mateo Anguiano Nieva, publicado por primera vez en 1701. Un libro que trata temas históricos sobre La Rioja y religiosos. Poco sabemos de la vida de este autor, para empezar desconocemos su fecha de nacimiento. Fue un erudito que escribió numerosas obras. El diccionario Espasa (año 1888) dice que nació a finales del siglo XVI o principios del XVII. José R. de Juana Rubio encontró su acta de bautismo fechada en 1610 en Anguiano, por lo que sospechamos que el libro en realidad data del siglo XVII y está publicado de forma póstuma. Sin embargo, al historiador Felipe Abad León no se le despejan todas las dudas en cuanto a este dato, ya que en las actas bautismales de Anguiano aparecen tres Mateo Anguiano Nieva diferentes entre 1567 y 1657, no siendo facil fijar cual de ellos se trata. Además los monjes capuchinos, como era el caso de nuestro protagonista, suelen añadir a su nombre el lugar donde nacieron, por lo que sus apellidos reales puedieran ser otros. Asimismo tambien cambian a veces su nombre, por lo que Mateo pudiera ser su nombre de profesión y no de pila. En el propio libro se dice que Don Domingo Hidalgo de Torres y la Cerda es sobrino del autor, por lo que vemos que no coinciden los apellidos.  De cualquier forma sabemos que como muy tarde el libro data de finales del siglo XVII y que el autor nació en Anguiano. Tambien conocemos otras obras que escribió.

El Compendio historial de La Rioja tiene dos ediciones, una de 1701 (la primera) y otra de 1704. En la primera edición se omite quien es el autor del libro y solo se menciona a su sobrino Don Domingo. En la segunda ya aparece mecionado quien es el autor.

Es un libro de enorme valor histórico, además de por ser fuente documental, porque sería utilizado para defender la regionalidad y territorialidad de La Rioja durante el proceso provincialista riojano, ya que es anterior a la división de España en intendencias. Teoriza sobre cual es el origen etimológico del nombre Rioja y además cuenta su historia. Asimismo va repasando uno por uno la mayoría de pueblos de La Rioja.

Pero su aspecto más importante es que nos permite conocer con exactitud cuales eran los límites de La Rioja en aquella época. Textualmente y traducido a la grafía actual dice así:

"en su longitud la Provincia de la Rioja va desde Villafranca de Montes de Oca hasta la villa de Ágreda, y su latitud se toma desde las cumbres de las Sierras, que por la mayor parte ciñen dicha provincia, que son muchas y muy altas. Todas las poblaciones que se contienen en dicha demarcación son pertenecientes a dicha Provincia, y sus Naturales son y se llaman Riojanos (…) La Provincia de la Rioja linda inmediatamente con los Reynos de Navarra y de Aragón, con las Provincias de Alaba y la Bureba, con tierras de Burgos y de Soria"

Este parrafo nos permite ver que La Rioja en aquella época tendría unos límites similares a los actuales, aunque algo mayores. (Se puede ver en el documento original en la página 53 de la versión digital del libro)

Un poco más adelante, en la página 56 de la versión digital del libro dice:

"Dividese La Rioja en alta y baja: La alta comienza desde Villafranca de Montes de Oca hasta Logroño y la baja desde Logroño hasta Agreda y casi toda atraviesa a lo largo del río Ebro. Los pueblos de la Rioja alta y aún más los de la baja son llamados berones......"

Es muy importante tener en cuenta que en esta época el termino provincia que menciona el libro no se refería a la demarcación administrativa que ahora conocemos (inexistente en 1701), si no que debe entenderse como sinónimo de de región o territorio.

Este documento se puede consultar digitalmente en el enlace que pongo a continuación:
http://bibliotecavirtual.larioja.org/…/consul…/registro.cmd…

LA MUJER RIOJANA SEGÚN SALUSTIANO OLÓZAGA EN 1873.

El riojano Salustiano Olózaga nace en Oyón en 1805, aunque al poco de nacer se traslada a Arnedo por la profesión de su padre. Localidad esta a la que quedaría por siempre vinculado. Abogado por estudios y de ideología liberal desde muy joven se dedicó a la política, lo que le llevó a su primer exilio en 1831 en Francia. Llego a ser presidente del consejo de ministros, ocupó puestos en el parlamento en representación de la provincia de Logroño, fue miembro en diversas instituciones culturales, como las reales academias de la historia y de la lengua, así como embajador de España en Paris. Falleció en Enghien (Francia) en 1873 al poco tiempo de haber dejado de ser embajador español en el país vecino.


Riojana, siglo XIX

En el verano de 1873 estaba tomado unos baños en Francia y así le salió a Olózaga la prosopografía de la mujer riojana en un artículo titulado “La mujer de Logroño. La Riojana” que aparecería en los volúmenes generales sobre “Las mujeres españolas, portuguesas y americanas” que se estaban publicando en toda España en esas fechas:

Las mujeres riojanas “son robustas agiles, y por lo común de color trigueño y ojos pardos, más o menos oscuros… Son generalmente hermosas… su carácter… es sumamente jovial, y con mayor agudeza de su ingenio… Es de oir la discreción y donaire de sus conversaciones, la animación de sus diálogos, la energía de sus sentimientos y hasta la corrección de su lenguaje”. Hace distinción entre la mujer del valle y la serrana en sus comportamientos, en el hogar doméstico, en los campos, en la ciudad y en su carácter costumbres, trajes, usos, religiosidad y belleza. Asimismo hace apología de corta calidad al folklore. Concluye su escrito con el ejemplo de la que para él es la mujer riojana más perfecta, Doña Jacinta Martínez de Sicilia y Santa Cruz, la princesa de Vergara y esposa de Baldomero Espartero.
Doña Jacinata Martínez de Sicilia

Así se describe a la mujer riojana en una época en la que a pesar de constituir las mujeres más del 50 % del computo global de población en La Rioja, no tenían el mismo protagonismo que el otro sexo. Las aportaciones de riojanas como por ejemplo la mencionada Jacinta Martínez de Sicilia o María de la O Lejárraga no son ni mucho menos escasas. Sin embargo este es un problema que por desgracia queda aún hoy por solucionar.

(En la foto el retrato de Doña Jacinta Martínez de Sicilia, el prototipo de mujer riojana perfecta según Salustiano Olózaga y la mujer riojana del siglo XIX)

LÉXICO RIOJANO DE ETIMOLOGÍA EUSQUÉRICA (riojanismos léxicos procedentes del eusquera):

Ya hablamos en otro apartado sobre topónimos existentes en La Rioja que provenían etimológicamente del eusquera. Como continuación proponemos tratar el tema del léxico riojano cuyo origen está en esta lengua. Si la toponimia con este sustrato lingüístico es tan abundante en la región, es lógico pensar que también pudiera haber en ella léxico autóctono proveniente de la lengua vasca. Sin embargo, aunque existe, este se encuentra en poca cantidad. No obstante, para explicar esta relativa carencia debemos tener en cuenta que el lenguaje es cambiante y muchos términos tienden a desaparecer con el devenir de los nuevos tiempos. Los términos tradicionales de una región o territorio tienden a olvidarse por la ausencia de necesidad de usarlos, al caer en desuso los objetos y tareas que designaban y en su lugar se adoptan otros traídos del castellano oficial. Tampoco hay que olvidar la enorme influencia que existe desde diversos ámbitos para adaptarse a los estándares de la lengua. Asimismo, como dice Eduardo Aznar Martínez, cuando un grupo de población aprende un nuevo idioma lo aprende entero si no, no sirve para la comunicación y no se deja prácticamente hueco para antiguos términos de su lengua anterior. La toponimia por el contrario es más conservadora y tiende a mantenerse y transmitirse a través de los siglos, sin que nadie se moleste en cambiarla a no ser que se den acontecimientos históricos muy concretos (como Naharruri que se modificó a Casalarreina).

Típicos caparrones riojanos
Como hicimos en nuestro anterior apartado ponemos una serie de ejemplos de riojanismos provenientes etimológicamente de la lengua vasca. Algunos de ellos en desuso desde hace tiempo, otros desde épocas más recientes y otros que todavía continúan utilizandose.

1-Baldarra: Zafio, persona de poco gusto en modales y vestimenta. Proviene de baldarra que tiene exactamente el mismo significado.

2-Boche: Persona bruta y de malos modales. Proviene del eusquera botxe, que significa asno.

3-Caparrón: Uno de los emblemas de la cocina tradicional riojana. Se ha propuesto una etimología muy compleja a partir de varias lenguas, del griego kápparis, después latín capparis, y después árabe hispano alkappara. Sin embargo lo más lógico parece pensar que provenga del euskera kappar, “zarza”.

4-Chinchurros: Carámbanos, bloques de hielo puntiegudos. Procede del euskera txintxur, que se traduce como cúspide o punta.

5-Hondarras: Poso que queda en un vaso que ha contenido licor. Proviene de Hondar que significa residuo, heces, escurriduras, lías del vino.

6-Ezquerro: Significa arce silvestre. Proviene del euskera azkar que tiene el mismo significado. Además es un apellido muy común en la región.

7-Muga: Significa mojón. Proviene del euskera muga que significa frontera o límite.

Cachiberrio riojano, una figura en el folclore de esta tierra.
8- Cachi o cachiberrio: En el folclore es el guía del grupo de danzadores, también se aplica aunque en menor medida a la persona que se disfraza en carnaval. Acaso sea esta voz una de las más características del habla popular riojana. Proviene del euskera katxi que significa enmascarado disfrazado y de berrio surgida acaso del latín vulgar verre que significa berraco.

9-Guizque: Tiene dos significados, lengua de víbora y aguijón. Proviene del euskera gizki del mismo significado.

10-Chamundeja: Lagartija, es una variante del euskera sumandila.

Para saber más: Tierras, gentes y voces. El legado del esukera riojano. Eduardo Aznar Martínez.

Para saber más: Presencia de vasquismos en las hablas riojanas. Jose María Pastor Blanco. Visible digitalmente y gratris en la web Dialnet.


(En la foto los famosos caparrones y un cachiberrio riojano)